
Sin Acritud…
Ángel Luis Martín (10/5/2025)
Como es sabido, el historiador es humano indagador de los hechos pasados pero dicha actividad no le hace, como afirma Celemín, conservador; es el archivero el que conserva.
Si, acaso, y no sería extraño, dadas las ideas cavernarias políticas, Celemín otorgaría a Tucídides un perfil conservador al modo tradicional de un Winston Churchill o un Núñez Feijoo, si se me permite está inopinada y disparatada disfunción comparativa a todas luces risible.
Lo cual, nos llevaría a la visión surrealista de Tucídides paseando del brazo con Feijoo por las calles de la Atenas de Pericles, como pertenecientes ambos al ala política de los conservadores actuales europeos.
Dictamina, el distópico y muy imaginativo articulista, que la “trampa” señalada por Tucídides, es previa a las guerras mundiales y al episodio arancelario de Donald Trump: evidentemente llueve para abajo y el excelso vino Ribeiro tiene su punto ácido.
Habría que recordarle al articulista que el Paleolítico Inferior es previo al Medio y, asombro de los asombros, al mismísimo Superior.
Sería por demás recomendable que un pensador políticamente conservador y expansionista en el tiempo histórico a fuer de distócico, conociera bien esa etapa prehistórica: se llevaría el chasco de descubrir el comunismo primitivo.
El atrevido y audaz Celemín, no contento con el maridaje de Tucídides con Angela Merkel y Núñez Feijoo que aparece como ridículo émulo de ésta, nos hace un estudio sesudo comparativo entre lo que llama Potencia Oriental y Potencia Occidental (las mayúsculas son obra mía, dado el tiberio que perpetra el articulista con saña sobre las mismas y sobre la sintaxis castellana).
Llegados a este punto, fiel, paciente, inteligente y amado lector, ha de decirse la nula intención, del que estas letras construye, de desdoro alguno hacia el señor Celemín, al que aprecio mucho como humano aunque menos como escritor. Pues es la sinceridad punto de nobleza y la hipocresía de carcoma social.
Dice el amigo Celemín que la Potencia Oriental (China) es meritocracia controlada por el Partido Comunista y que la Potencia Occidental es democracia no basada en conocimientos ni méritos.
¡Cáspita! Un liberal conservador escribiendo loas al poder del partido único como artífice de la meritocracia. Al infierno la mano invisible del Mercado. ¡Al Averno Adam Smith!.
Por otro lado, alguien de ideas anarquistas, profesadas por mí mismo contra viento y marea, jamás aceptó esos conceptos extraños como “meritocracia”y claro es, mucho menos lo del
“partido único”, sea comunista, sea fascista o mediopensionista.
En la recta final del artículo, se aborda el tema, muy actual, de la elección del Papa; es asunto que no me concierne, dada mi condición de seguidor total y apasionado de Jesús y por ello mismo enemigo de estos boatos, intrigas, falsedades y villanías sin cuento, como es característico de toda religión institucionalizada.
Nos habla Celemín del Espíritu Santo que se posa en estos ancianos vestidos de un carmesí ostentoso e insultante hacia el Crucificado.
Está escrito que el Espíritu sopla donde quiere.
Hace muchísimo tiempo, salvo en los inicios del cristianismo, que el Espíritu no sopla pese a todas las mecánicas invocaciones hueras.
Terminemos con las últimas palabras de Celemín, que el mismísimo André Bretón se apresuraría a aplaudir como expresión magnífica del poder de la imaginación surrealista: La fumata blanca es “desde el realismo humano, solo es una trampa de Tucídides en la Capilla Sixtina”.
Se trata de una impugnación surrealista del Espíritu Santo; evidentemente una herejía: Tucídides, con su trampa: debe ser una jaula de ratones que contiene el devenir histórico y domina el Vaticano: el Espíritu disfrazado de Tucídides.
Por estas cosas tan originales, no hace tanto, se quemaba a la gente bajo la Cruz falseada.
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