
Mi Columna
Eugenio Pordomingo (9/9/2026)
En uno de esos muchos momentos de lucidez que tenía don Ramón del Valle-Inclán, dijo: “España es una deformación grotesca de la civilización europea”. Con seguridad se refería a la época en que le tocó vivir después de 1898. Tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la guerra con Estados Unidos, vino el Desastre, y desde entonces no hemos levantado cabeza. Encima, terribles guerras carlistas y la guerra civil.
Ramón María del Valle-Inclán nació en octubre de 1866 en Vilanova de Arousa (Pontevedra) y murió en enero de 1936 en Santiago de Compostela a los 69 años. No le tocó padecer la guerra civil, pero sí conoció la situación en la que estaba inmersa España. Desde entonces no hemos levantado cabeza.
Varios eruditos escriben y describen sobre España y también ahora, sobre Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental, pero la flojedad y el seguimiento a lo que le impulsa su militancia ideológica, sacan a la luz su tremenda estupidez. Lean ustedes con serenidad, sin cabreos, pues no me refiero solo a eso que llaman derecha o izquierda. Sí lanzo una puya a los muchos que peroran sobre esos temas.
Lo que afirman unos y otros –sobre todo los tertulianos de café- no es más que la torpeza notable para entender lo que nos sucede, para ver lo que nos acontece. La palabra estupidez viene del latí stupere, algo así como “estar aturdido”. Y eso les pasa a muchos humanos. Todo lo ven, todo lo miran desde su perspectiva social o posicionamiento político. Las ideas se tienen, en las creencias se está decía el filósofo
Me estoy refiriendo a los que van con orejeras por la vida. Ya pueden ser doctores en cualquier materia, pero la creencia, el dogma de fe, les persigue. Lo llevan en la sesera.
Esta reflexión viene a cuenta de lo siguiente: los que son de una determinada ideología no descalifican ni critican a los suyos, aunque el hecho, el acto, sea de enorme gravedad, incluso punible. Siempre hay una justificación. Pero si los autores de esas tropelías son de la otra orilla no cesarían clamar pidiendo que la guillotina trabaje. La verdad es que en ciertos casos no vendría mal a los ciudadanos. Es un símil, no se me enfaden.
Ejemplos de esas conductas los tenemos a diario y por cualquier asunto: una noticia de prensa, un decreto ministerial, comentarios en tertulias, etc., son causa y motivo para un desenfreno verbal. Uno de ellos lo tenemos en la entrada en Ceuta –me veo obligado a aclarar que fue ilegal- nos lo muestran las imágenes y videos de miles de personas (jóvenes, adolescentes, niños).
Lo acaecido en Ceuta no es una crisis migratoria ni humana -que también lo es-, es una auténtica invasión, animada y tolerada por Marruecos. Así de claro.
Y España, su gobierno, no ha sabido o no ha querido gestionar ese tremendo problema. ¿Cómo pueden permanecer de vacaciones el rey Felipe VI y el presidente del gobierno Pedro Sánchez? Que se dejen de zarandajas, excusas y subterfugios. Lo que no están haciendo es, en principio, una cobardía total. Si no pueden gobernar, defender a sus ciudadanos y a la soberanía nacional, pues que abdique uno y que el otro cese, convoque elecciones o ceda el puesto al ministro Oscar Puente, que ya se ha postulado como sucesor.
La entrada en España, Ceuta, de miles de personas -se dice que más de 70.000-, marroquíes y subsaharianos, es un hecho de extrema gravedad. Y al gobierno español se le ocurre, después de casi un mes, decretar un “mando único” para gestionar esa crisis.
Gobierno inane
Vergonzoso, penoso, humillante y lamentable l

o que está ocurriendo. La ministra de Defensa, Margarita Robles, afirma rotundamente que el CNI (Centro Nacional de Inteligencia) si alerto al gobierno de lo que iba a ocurrir, y el ministro de Interior, Fernando García-Marlaska lo niega. Quizás dentro de unos días, como ha sucedido en otros asuntos, se desdiga de lo que ha dicho. Aquí no pasa nada, y si pasa se saluda.
La ministra de Trabajo y Vicepresidenta Segunda, Yolanda Díaz, se ausenta, ahora solo se preocupa de pegar el salto a la OIT (Organización Internacional del Trabajo). ¡Qué Dios nos coja confesados! Desde el Parador de Bayona (Rías Baixas, Galicia, España) mientras los ceutíes no pueden hacerlo en sus playas, pues están ocupadas por miles de inmigrantes.
Si unos representantes públicos no son capaces de defender la soberanía de su país, deben abandonar el poder de forma inmediata. Sin ambages, sin demora.
Por supuesto, antes de que algún lector escaso en comprensión o con cierta mala baba, recurra a achacar lo sucedido al capitalismo, creo que es de un simplismo zafio. Lamento enormemente que esos inmigrantes se vean en situación semejante. Me apena, sobre todo ver a niños marroquíes deambulando en busca de ayuda. Aunque me pregunto, ¿por qué no son reclamados por sus familias? O si lo son, nos lo ocultan.
Entre esos miles de inmigrantes hay centenares de funcionarios de los servicios secretos de Marruecos. Y también mucho moqadems, especie de servidores del reino alauita.
Entre los inmigrantes llegados a Ceuta hay también centenares o miles de agentes de la seguridad marroquí, que controlan y lideran los movimientos de los inmigrantes.
Por cierto, agentes de los servicios de inteligencia españoles detectaron compras masivas de flotadores y, algo menos, de trajes de neopreno. Esos traje seguro que los llevaban los “dirigentes” del operativo.
Esa operación, la de penetrar en España por la fuerza y sin llamar a la puerta, se hizo a plena luz del día sin que las fuerzas fronterizas marroquíes trataran de evitarlo. Y España se vio desbordada.
La campaña de difamación de Marruecos actuó con agilidad denunciando hechos inexistentes. La verdad –las imágenes lo muestran- policías y guardias civiles se lanzaron al agua a socorrer a todos aquellos que tenían dificultades para poder seguir viviendo.
Ni los más tontos de este país, que los hay, no se creen que Marruecos no tuvo nada que ver, que fueron mafias los organizadores de ese “evento”.
Lo que viene haciendo Marruecos desde hace años es mantener una guerra híbrida contra España. ¿Qué guerra es esa? Pues es algo así como la utilización combinada de medios militares y no militares, abiertos y encubiertos. Por ejemplo, ciberataques, información falsa, presión económica, utilización de las fronteras con el objetivo de diluir la división entre la guerra y la paz. Guerra híbrida es crear o financiar asociaciones de todo tipo para provocar polarización política; crear sedes religiosas diferentes a la del estado al que se quiere perjudicar. En definitiva, desestabilizar una sociedad para hacerla más débil, más permeable. No hay que olvidar las acciones diplomáticas coercitivas o amenaza militar. Esto último es más grave. Los flujos migratorios son una faceta muy importante en esa guerra híbrida a la que nos somete “nuestro aliado fiel y preferente”, Marruecos.
Pero en ese desconcierto del que hasta ahora Marruecos sale vencedor –Israel y Estados Unidos le apoyan por tierra, mar y aire-, el digital marroquí Rue 20, ha publicado recientemente dos artículos que nos describen la situación existente. En uno de ellos menciona la alianza estratégica, sobre todo en la energía, que dice: “La relación entre Marruecos y España ha dejado de ser únicamente una cuestión de comercio y vecindad. En las últimas décadas, ambos países han construido una red de intereses económicos cada vez más profunda, en la que la energía ocupa un lugar estratégico”.
En el asunto de la energía, decir que España le suministra a Marruecos alrededor del 25% de la electricidad y una buena parte del petróleo que nos llega de Argelia. Una excelente gestión la que hizo Alfonso Guerra cuando fue vicepresidente del gobierno español en tiempos de Felipe González, y que José María Aznar mantuvo y que tras el conflicto de la isla de Perejil, Argelia y España firmaron un Tratado de Amistad que en el fondo era algo similar a un acuerdo de mutua defensa.
Dos días después de publicar el artículo que mencionada, el mismo digital marroquí publicaba (24 de agosto) un artículo titulado: “Marruecos acelera su modernización militar con España al acecho”. Reconoce que ha hecho un fuerte aumento del gasto en su defensa en torno al 3,5% del PIB.
Marruecos leva tiempo comprando material de guerra a Israel y Estados Unidos; acuerdos con Tel Aviv para la fabricación de drenes y otros artilugios bélicos; bases militares conjuntas; espiar a España (Pegases) y lograr –eso es muy peligroso- la colaboración de políticos y algunos altos cargos de instituciones españolas. Esas noticias empiezan a ser virales.
La modernización también forma parte de una estrategia para reforzar la protección de las fronteras y de los espacios terrestres y marítimos del Reino. La apuesta por drones, aviación de combate y sistemas de largo alcance refleja la creciente importancia que Rabat concede a la tecnología militar.
Por si fuera poco, el ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, insiste en el “derecho histórico” sobre Ceuta y Melilla y reclama “solución definitiva” para que vuelvan a Marruecos.
Para el ministro las ciudades de Ceuta y Melilla constituyen un “derecho histórico y geográfico” del Reino Alauita, reclamando un mecanismo de diálogo con el país vecino para abordar el futuro de ambas ciudades y lograr su “retorno al seno de la patria”.
Desclasificación de Informes de inteligencia
Hoy mismo el gobierno de España ha ordenado desclasificación de alrededor de 40 documentos relacionados con la crisis de Ceuta. Los informes corresponden al periodo que va desde el de julio al 1 de agosto, hechos por el CNI, Policía Nacional, Guardia Civil e inteligencia militar (CIFAS). Parece que el informe de la inteligencia militar no le llegó al gobierno.

El informe de la Policía Nacional contiene frases como estas: «planificación previa», «guiado activo de las fuerzas marroquíes» y una operativa «fuera del alcance de las mafias”. En el informe, entregado a la magistrada María Tardón de la Audiencia Nacional, se cita una «dirección estratégica y operacional» en la invasión de la ciudad autónoma de Ceuta», conforme a procedimientos perfectamente definido a través de las distintas fases de ejecución del proceso». Y sigue: “el lugar elegido Ceuta, la zona concreta por la que se accede y la fecha y las horas en que se activan las diferentes fases y perfiles de acceso son elementos cuya concurrencia concertada para todos también revela la existencia de planificación previa».
El CENIF (siglas de Centro Nacional de Inmigración y Fronteras), ahonda en la planificado habida: “la facilitación generalizada de las rutas y los traslados para concurrir en un lugar concreto, en unos tramos horarios también muy definidos, y una gestión favorecedora que se proyecta en dos planos diferentes que operan de manera casi simultáneamente tanto a la entrada como a la salida del territorio español”.
CENIF informa de que la “la escasa presencia de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos y el guiado activo de la masa hacia lugares de paso por parte de esas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad».
No hay duda alguna de que la finalidad de era dirigir a la frontera a los inmigrantes para “provocar lo que ha pasado”.
Pero lo más llamativo es que en ese informe se alude a que las fuerzas de seguridad uniformadas de Marruecos dirigían ese operativo.
Sin embargo el vocabulario gubernamental de España es reacio a emplear esos datos que obran en su poder. España debe debería emplear un principio básico en las relaciones entre países, que es el de la reciprocidad; así como en la concesión de visados a las élites empresariales, políticas y diplomáticas. Sin obviar el cumplimiento del control migratorio en un requisito indispensable en los acuerdos bilaterales entre los dos países.
Además, España debería aplicar con urgencia –algo que piden los sindicatos y organizaciones agrarias y ganaderas- las inspecciones fitozoosanitarias y los controles de calidad a los productos agrícolas y pesqueros que nos llegan de Marruecos.
Con el reino alauita no hemos tenido ni firmeza ni respuesta en lo que respecta a nuestra soberanía nacional.
España va desde hace muchos años en patinete, sin frenos y cuesta abajo.
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