Los Reyes de España visitarán Ceuta y Melilla

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (11/10/2026)
El pasado 17 de agosto de este año cometí un tremendo error. En Mi Columna de ese día, titulada Urge la presencia del rey Felipe VI en Ceuta, comenté lo siguiente: “Hasta ahora ni el rey Juan Carlos I ni su hijo Felipe VI han visitado las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla”. Y no fue así.

La primera vez que Juan Carlos estuvo en Ceuta y Melilla fue en 1970, por entonces Franco dirigía los destinos de España y él era Príncipe de Asturias, pero no rey.

La visita la repitió Juan Carlos I, ya como rey de España. Fue el 5 de noviembre de 2007, cuando acompañado de la reina doña Sofía, visitó Ceuta y Melilla. La visita provocó una importante reacción diplomática, nada amistosa, de Marruecos.

Los reyes fueron recibidos por unas 25.000 personas. No fue una visita fugaz, pues los reyes permanecieron cinco horas en Ceuta. El Rey intervino ante la Asamblea de la ciudad, lo que molestó aún más a Mohamed VI, cuando escuchó a Juan Carlos I decir:

“Tenía un compromiso pendiente con Ceuta, con los ceutíes y con sus autoridades, pero también con nosotros mismos como Reyes que se deben, ante todo, a todos los españoles”. El rey tuvo la delicadeza diplomática de no mencionar en ningún momento a Marruecos ni a su rey.

La Casa Real marroquí declaró que “lamentaba y rechazaba” la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, ciudades que consideraba “ocupadas”.

Pero ocurrió algo todavía más serio: Marruecos llamó a consultas a su embajador en Madrid, en una decisión que abrió una crisis diplomática entre ambos países.

Los reyes habían visitado una ciudad española y cumplían su compromiso con los ceutíes. Pero Marruecos lo veía de otra manera: “El Rey español está visitando una ciudad que consideramos ocupada”.

Recordemos que Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia visitaron Ceuta el 5 de octubre de 1927. Fue una visita de gran contenido militar y político, eran otros tiempos. Acababa de terminar la llamada Guerra del Rif.

Años más tarde, en 1933 el presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá-Zamora, visitó la ciudad de Ceuta. Ningún otro Jefe de Estado lo hizo.

Alfonso XIII y Victoria Eugenia llegaron a Ceuta el 5 de octubre de 1927, lo hicieron a bordo del acorazado Jaime I. Fueron recibidos con honores militares por las autoridades del Protectorado y de Ceuta. Allí estaban el general José Sanjurjo y el comandante general Agustín Gómez Morato. La recepción fue de alto boato, extraordinaria. La ciudad estuvo engalanada. Todos los comercios y empresas cerraron.

La visita real no fue meramente institucional, sino también un acto fuertemente vinculado al Ejército Español en el Protectorado. No hay que olvidar que la Guerra del Rif había sido muy dura, con enormes pérdidas humanas, pero un éxito militar para España.

Una visita muy simbólica fue la que realizaron a Dar Riffien, acuartelamiento militar próximo a Castillejos en el Protectorado, y ahí la reina Victoria Eugenia hizo entrega de la bandera nacional al Tercio de Extranjeros, la Legión.

Aquella visita se realizó en un entorno muy diferente al de ahora. Los reyes y el Ejército dejaron un mensaje político importante: España había tenido una victoria militar sobre las tribus rifeñas lideradas por Abd el-Krim.

Felipe VI visitará Ceuta
A estas alturas, tras más de dos meses desde que miles de personas, la mayoría marroquíes, entraron ilegalmente en Ceuta, ni los reyes ni el presidente del Gobierno han visitado Ceuta. La Casa Real en coordinación con Moncloa está ahora preparando la visita real a Ceuta y Melilla. Ya se ha hecho público.

Mes y medio más tarde de esa entrada masiva en Ceuta, el 15 de septiembre, Felipe VI hizo sus primeras declaraciones públicas en persona sobre la crisis de Ceuta. Fue durante la inauguración del curso de la Escuela Nacional de Protección Civil, en la localidad de Rivas-Vaciamadrid en la Comunidad de Madrid.

El Rey calificó la situación que vive Ceuta de “extraordinaria complejidad” y destacó el trabajo de los servidores públicos, Protección Civil y los voluntarios de ese cuerpo. También puso al pueblo de Ceuta como ejemplo de civismo y destacó que la ciudad había alcanzado el 100 % de formación en emergencias en los centros escolares.

Si tenemos en cuenta el centro donde Felipe VI se encontraba, no hizo una declaración política sobre la soberanía de Ceuta como territorio español, ni cuestionó la actitud de Marruecos, ni responsabilizó públicamente a nadie de lo ocurrido. Su intervención se centró en el reconocimiento a los servicios públicos y a la población.

Tras haber decidido la visita real a Ceuta, Felipe VI se reunió con la ministra de Defensa, Margarita Robles, y con  altos mandos militares para informarse sobre la crític

Alfonso XIII y Victoria Eugenia visitan Ceuta y Melilla

a situación de la ciudad.

De acuerdo con el programa establecido, tras visitar el Ayuntamiento, mantendrán encuentros con representantes de la sociedad ceutí y visitarán el colegio Vicente Aleixandre. Asimismo, participarán en un acto ecuménico en el cementerio de Sidi Embarek, en recuerdo de las personas fallecidas en el mar durante los acontecimientos del 30 y 31 de julio.

Pero Marruecos no ha pasado por alto el anuncio de la visita real, y la prensa del país ha advertido que una visita del Rey de España podría “aumentar considerablemente” la tensión. La reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla persiste con fuerza en el discurso político.

La presencia de Felipe VI en Ceuta significa de facto que el Jefe del Estado español va a estar en territorio español. Es el mensaje que se quiere transmitir. Además, una circunstancia excepcional: Felipe VI y Letizia pernoctarán en Ceuta. La prensa local destaca que será la p

rimera vez en democracia que un jefe del Estado duerma allí.

La pregunta que debemos hacernos no es ¿cuál va a ser la reacción de Marruecos?, sino que consecuencias va a tener esa visita.

La reacción de Marruecos ya se ha hecho notar antes incluso de que Felipe VI ponga los pies en Ceuta. En 2007, el Gobierno marroquí también expresó su rechazo antes de la visita de Juan Carlos I, aunque la llamada a consultas

de su embajador en Madrid se produjo posteriormente. La cuestión, por tanto, no es solo qué dirá ahora Rabat, sino qué consecuencias diplomáticas tendrá la presencia del actual monarca español en ambas ciudades.

La casa Real y Moncloa han confirmado la visita real para el 13 de octubre, un día después de la Fiesta Nacional de España, Día de la Hispanidad. Otro importante mensaje.

Pedro Sánchez no acompañará al Rey. Moncloa ha confirmado que previsiblemente será un ministro quien represente al Gobierno.

A pesar de la operación llevada a cabo por la Policía Nacional en la playa del Trampolín, desalojando a centenares de inmigrantes, los reyes encontraran una ciudad algo diferente a la que han padecido los ceutíes. Aún así, la situación no va a mejorar la realidad social de la ciudad autónoma, con los servicios colapsados, y un ambiente que transcurre con cierta intranquilidad. Pero queda por desalojar la explanada El Guano, donde permanecen alrededor de 500 migrantes. Además sigue habiendo centenares de personas dispersas por distintas barriadas y zonas de la ciudad.

Mientras Marruecos sigue reivindicando que Ceuta y Melilla son territorios ocupados, Felipe VI menciona que son ciudades españolas y que la entrada masiva de miles de inmigrantes fue una violación de nuestro territorio, algo “inaceptable”.

Marruecos cambia su guion
La prensa marroquí y la española, se hacen eco del discurso de Mohamed VI ante un Parlamento renovado -con una abstención en las últimas elecciones de un 62%-, anunciando “un documento estratégico para redefinir la cooperación migratoria con España y UE”; “una visión estratégica, clara y práctica, que funda una nueva orientación destinada a consolidar el desarrollo compartido, la competitividad económica y la estabilidad regional”.

En el fondo todo apunta a que Marruecos quiere sacar tajada de la nueva situación que se avecina con la visita del rey español a Ceuta y Melilla.

Marruecos quiere cooperación económica compartida con España y la UE (proyectos económicos conjuntos) que “beneficien a ambas orillas”. Marruecos pide que ese proyecto abarque el Sahel y el Mediterráneo. Petición que a Argelia le ha debido molestar.

Marruecos advierte –lo dice Mohamed VI– que las trabas legales en España “bloquean la repatriación de inmigrantes y alimentan a las mafias”, y  a la migración a España de aquellos que “adoptan actitud de refugiados” sin cumplir los requisitos para serlo, una práctica que, además de saturar los sistemas de acogida, dificulta la identificación de los casos que sí merecen protección”.

La consecuencia más perversa de este laberinto, como subrayó el rey alauita, es que “alimenta las codicias de las redes criminales”. Las mafias que trafican con seres humanos han encontrado en las lagunas del sistema un filón: saben que, una vez que una persona cruza la frontera y presenta una solicitud de asilo, las posibilidades de ser expulsada se reducen drásticamente. Esa impunidad de facto se convierte en un reclamo para las redes, que prometen a sus víctimas una estancia prolongada en territorio europeo y, en muchos casos, la posibilidad de regularizar su situación. El resultado es un negocio redondo para los traficantes y un problema estructural para las autoridades de ambos lados del Estrecho”. Un análisis que en España no se suele hacer.

Los reyes de España visitan Ceuta y Melilla

Con sigilo diplomático, Mohamed VI afirma: “Y el riesgo para Marruecos es evidente, que una cooperac

ión que considera estratégica termine convertida en munición electoral”, en clara referencia a España.

Del control de fronteras al desarrollo compartido
La oferta de Mohamed VI es sibilina, inteligente y habitual, sobre todo cuando se tiene la “sartén por el mango”. Y la tiene en asuntos tan delicados y peligrosos para España y la UE, en terrorismo, inmigración  y narcotráfico.  A esto hay que añadir su excelente relación con Estados Unidos e Israel.

Ahora la oferta marroquí es un órdago total, muestra su “visión estratégica clara y práctica” basada en el desarrollo compartido, la competitividad económica y la estabilidad regional.

El digital Rue20 sintetiza la petición de Marruecos así: “Comercio, inversiones, energía, seguridad, lucha contra el terrorismo, infraestructuras, cultura y el Mundial de 2030 forman parte de una agenda que difícilmente puede quedar subordinada a cada nuevo episodio migratorio”.

En consecuencia plantea el problema a alto nivel: “Aquí aparece una pregunta que puede resultar más importante de lo que parece, ¿ha llegado el momento de recuperar el diálogo directo entre Mohamed VI y Felipe VI?”. Di

álogo que antes sí tenían Hassan II y Juan Carlos I.

Tres asuntos nada nimios revolotean en el viaje de Felipe VI a Ceuta y Melilla, como son la abstención en las elecciones legislativas que oficialmente ha sido de un 62%. Dando por bueno esa cifra, no hay duda que la monarquía alauita se enfrenta a un problema grave, aunque larvado.

Segundo asunto: la ola de protestas en solidaridad con el pueblo palestino y el rechazo a normalización de relaciones con Israel. La protesta se ha extendido a 45 importantes ciudades marroquíes.

Y el tercer asunto que tiene más importancia de la que aparenta, es lo sucedido el sábado pasado día 10 en Madrid, en el campo de fútbol del Rayo Vallecano, que medios de comunicación de Marruecos resaltan como importante para que la FIFA decrete la final del campeonato del Mundial de 2030 en Marruecos.

Volvemos al digital marroquí Rue20, que titula el suceso así: “Vallecas asesta revés a España y refuerza la apuesta de Marruecos por la final del Mundial 2030”.

El encuentro de fútbol entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club de Bilbao (La Liga) tuvo que ser suspendido debido a que la afición local lanzara aviones de papel y otros objetos al terreno de juego, en protesta por la gestión del presidente del club vallecano. El campo del equipo local estuvo clausurado 146 días debido a problemas de seguridad. Y ahora esto.

El problema del sábado es que el partido tuvo tres suspensiones en menos de veinte minutos a causa de las airadas protestas del público local, por lo que acabó siendo suspendido.

La ocasión que le brinda a Marruecos este hecho no ha sido desaprovechada. España aspira a celebrar la Final del Mundial 2030, pero Marruecos también. Y para la monarquía alauita es importante que se celebre en Marruecos, en Benslimán. De hecho el gobierno del país se está volcando en que así sea.

“Un estadio reabierto tras meses de cierre por inseguridad, incapaz de contener una protesta que la propia afición había anunciado con antelación, no parece el mejor aval para albergar un evento que la FIFA reserva a recintos con garantías absolutas”, recoge la misma fuente.

Pero su brazo de comunicación va más allá: “El Santiago Bernabéu, principal baza española, es también el estadio más pequeño de los tres candidatos, con 78.297 asientos, una cifra que el propio informe de evaluación de la FIFA sitúa en el límite para acoger la final. El Camp Nou sigue inmerso en un proceso de remodelación que no concluirá hasta 2029. Ninguno de los dos ofrece, hoy, la certeza operativa que exige un partido de esa magnitud”.

La oferta de Marruecos es el Gran Estadio Hassan II, en la provincia de Benslimán, que “ está siendo construido con capacidad para unos 115.000 espectadores, lo que lo convertirá en uno de los mayores recintos futbolísticos del mundo. Las obras, concebidas como pieza central de la candidatura marroquí, tienen prevista su finalización para 2027, tres años antes del torneo. A ello se suma una inversión paralela en infraestructuras de transporte, aeropuerto y red ferroviaria que acompaña al proyecto”.

Mohamed VI y sus dos hijos

Desde el Imperio Romano ya sabemos la importancia que tienen los deportes multitudinarios, y Marruecos sabe muy bien gestionar esos acontecimientos sobre todo si los adereza –que lo está haciendo- tocando la sensibilidad de la soberanía nacional.

Y ahí tenemos tres piezas de ajedrez que los bandos en liza van a utilizar con su mejor estrategia. Esta partida nos recuerda a la que mantuvieron en España  Abenamar (visir y poeta del rey Al-Mutámid de Sevilla) y el rey cristiano Alfonso VI de León y Castilla.

En la actualidad el tablero de ajedrez es muy complejo, con muchas más piezas pero menos escaques.

El 13 de octubre, Felipe VI estará en Ceuta y al día siguiente visitará Melilla. La Corona trasladará su apoyo a ambas ciudades, pero el alcance político y diplomático del viaje dependerá también de lo que ocurra después. La visita no resolverá por sí sola la cuestión migratoria ni las diferencias con Marruecos. Sí dejará una imagen institucional que será observada con atención a ambos lados del Estrecho.

El tablero continúa abierto. España, Marruecos, la Unión Europea y Argelia tienen intereses diferentes, y la crisis de Ceuta demuestra hasta qué punto las relaciones entre ellos están conectadas. La partida no termina con la llegada del Rey a Ceuta y Melilla.


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