El Doctor Arturo Bernard Acín (II)

Telescopio

Sin Acritud…
Venancio Díaz Castán (4/3/2018)
Cuando ya creía que no podría obtener muchos más datos de la figura de este médico de Colmenarejo, la curiosidad me hizo bucear un poco más en la hemeroteca y pude dar con una historia más para completar la anterior. La paternidad pertenece a don Mario Roso de Luna, un cacereño de Logrosán que también había descubierto un cometa en 1893. Entre sus ocupaciones contaba con las de abogado, teósofo, astrónomo y escritor. En calidad de esta última, además de publicar varios libros en relación con ciencias ocultas, religiones, espiritismo y astronomía, era colaborador literario en varias publicaciones periódicas de la época, entre ellas La Esfera (1), que es la que nos ofrece la información.

Fue en el verano del año 1927 (cuatro años más tarde del descubrimiento) cuando el señor Roso fue a entrevistar al doctor Bernard. Nos cuenta que fue en una mañana del mes de agosto



El Doctor Arturo Bernard Acín, el médico astrónomo de Colmenarejo

Arturo Bernard Acín

Sin  Acritud…
Venancio Díaz Castán (26/2/2018)
Recuerdo aquel caluroso mes de junio de 1975. Iba a entrevistarme con el alcalde de Colmenarejo, don Dámaso Román Panadero, provisto de mi reciente nombramiento como médico titular interino de la localidad serrana. Las primeras imágenes del pueblo que me llamaron la atención  fueron el hermoso árbol del centro de la plaza, el frontón, la sólida iglesia herreriana y una casa de piedra con una almena que parecía remedar un pequeño castillo y que había sido de un médico, don Francisco. Poco más allá de mi consulta, en la calle Madrid, estaba el cementerio y unas casitas en la cañada, que se perdía en el horizonte en dirección a Valdemorillo.

Gentes buenas del pueblo, que luego fueron mis amigos, me contaron historias del tiempo de Maricastaña, entre ellas la de un médico de antes de la guerra que se hizo famoso por descubrir un cometa. Por entonces no le concedí mayor importancia al hecho. Demasiadas cosas llevaba en la cabeza como para interesarme por algo que sucedió hacía tantos años, pero el sosiego que da la



Don Jacinto Benavente en Galapagar

Estatua de Don Jacinto Benavente en Galapagar (Madrid).

Estatua de Don Jacinto Benavente en Galapagar (Madrid).

Sin Acritud…
Venancio Díaz Castán (15/9/2016)
Siempre es buena la ocasión de glosar la figura de un escritor que dejó huella profunda entre los españoles del siglo XX, y que estuvo entre los pioneros en considerar Galapagar como un buen lugar de segunda residencia, como otros escritores madrileños, políticos y algún artista de fama internacional. La finca El Torreón acogió en los últimos años de su vida a este madrileño en el cénit de su fama, y en ella se recogía para trabajar febrilmente en las comedias que no dejó de escribir hasta su muerte en 1954. Y me atrevo con el reto, no por mis conocimientos de teatro, que son parcos aunque suficientes, sino por esa costumbre inveterada que tenemos algunos médicos de indagar en las trayectorias vitales de los protagonistas de la Historia, viéndolas desde una perspectiva más humana y cercana que desde la biografía basada en sus obras.

Tuve como paciente a un galapagueño de grato recuerdo que se llamaba Martín Baltasar. Su esposa Antonia y él lo atendían en los últimos años y a Martín debo algún detalle anecdótico como la costumbre que tenía el escritor de dar caramelos a un pequeño burro que en el jardín se comía las flores, sin que por ello quisiera reprimir su conducta. A mi amigo, el fallecido escritor Felipe García Ibáñez, le refirieron cómo don Jacinto solía escribir en el jardín cuando hacía buen tiempo. Pasaba por allí el que lo contaba y al verlo sentado, a modo de saludo le espetó:



La Tertulia El Tablao

Tertulia El Tablao

Tertulia El Tablao

Mi Columna
Eugenio Pordomingo  (29/11/2015)
Las “tertulias de café” han sido a lo largo de la historia de España, un lugar de encuentro, de contraste de pareceres, de enfrentamiento dialéctico, de intercambio de opiniones, creencias y sensibilidades, que han enriquecido nuestra sociedad y han contribuido a fomentar la convivencia y el arte de la oratoria. Y también la  tolerancia y  la paciencia.

Más o menos, eso se decía en el primer “cartel” anunciador de la Tertulia El Tablao, ágora surgida en La Navata, allá por el caluroso mes de julio de este conflictivo año.

Como suele ser habitual, las tertulias de cafés, baretos, bodeguillas o tascas, son el lugar de encuentro donde se relatan las cuitas, penas, pesares y desventuras de los participantes, aparte de poner verde al vecino, al amigo, compañero de trabajo o político local. Por supuesto, también para recrearse, describiendo algunas partes prominentes del cuerpo de fulanita o menganito.

Las tertulias nacen espontáneas, como centros de esparcimiento y de necesidad de decir o enterarse de algo, y suelen ir acompañadas de la consabida caña o vinito; las hay de tarde, con café y galletitas



El Príncipe de La Navata nos ha dejado  

Fernando Polanco

Fernando Polanco

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (31/10/2015)
Una llamada telefónica de Venancio Díaz Castán me da la noticia del fallecimiento de Fernando Polanco, amigo común, con el que compartí cuitas y remembranzas, que no son más que la memoria vuelta a pasar por el corazón, como algún erudito dejo escrito.

A Fernando Polanco, le gustaba –medio en broma, medio en serio- que le llamaran Fernando de Polanco, Príncipe de La Navata. Ha vivido lo suyo; una vida algo lujuriosa según relataba, que no le impidió adquirir una sólida formación cultural, aunque se olvido –y mucho- de cuidarse el cuerpo que le envolvía.

Era tal el número de enfermedades –según él- que tenía, que a uno se le hacia harto dificultoso creer que fuera cierto. No es necesario hacer un relato pormenorizado de las pócimas, mejunjes  y placebos que a diario engullía su ya débil cuerpo, eso es parte del sumario secreto que se lleva allí donde él creía que no hay nada, que no hay más allá que el de acá. Ahora entenderá la reflexión del teólogo Hans Küng cuando en El atardecer de la vida se preguntaba por la muerte. Para él, para el teólogo, la muerte es parte de la condición humana, y un misterio, aunque creía en la vida después de la muerte. “La confianza racional en Dios, en el Dios eterno –escribió



El mensaje-discurso navideño del Rey de España visto por algunos de nuestros colaboradores

El Rey de EspañaEspaña
espacioseuropeos (26/12/2013)
Como siempre, el discurso-mensaje navideño de Juan Carlos I despierta comentarios, que no pasiones, entre los medios de comunicación. Ya se sabe, los que su peculio depende del poder, se muestran proclives a halagar la perorata navideña del monarca; el resto, oyen pero no escuchan. Sólo miran la nevera, el recibo de la luz y poco más…



La privatización/externalización de la Sanidad Pública desde el punto de vista de un profesional de Atención Primaria

Manifestacion por la Sanidad PublicaEspaña
Venancio Díaz Castán (29/7/2013)
Sería prolijo hacer una historia pormenorizada de lo que fue la asistencia sanitaria en el medio rural y en los ambulatorios de las ciudades, cuando el médico se enfrentaba a tres tipos de pacientes: los del seguro, los particulares y los de beneficencia, y por ello acometeremos un breve resumen que, como es habitual resultará insuficiente e insatisfactorio. El Estado, consciente o no de la escualidez y mal trato que daba tanto a profesionales como ciudadanos, toleraba la existencia de sistemas de remuneración abiertamente ilegales en unos casos, con lo que el profesional se convertía en rehén de sus pacientes por pequeñas cantidades que cobraba en forma de “igualas” para poder sobrevivir a cambio de ser esclavo de su puesto de trabajo las veinticuatro horas del día.



Políticos e intelectuales

Sin Acritud…
Venancio Díaz Castán (22/9/2012)

Venancio Díaz Castán

Venancio Díaz Castán

El pasado 25 de julio, en el entierro del ex-Presidente de las Cortes don Gregorio Peces-Barba Martínez en la localidad de Colmenarejo, un periodista solicitaba de don Alfonso Guerra una breve semblanza del finado; éste, intentando resumir en lo posible su intervención, después de señalar la importancia de Peces- Barba en la transición a la democracia, opinó que a lo largo de su vida había sido más un intelectual que un político. Hasta allí, bien. Es correcto. Son dos facetas importantes en la vida de una persona, y una domina sobre la otra. Ahora viene la reflexión, la impresión que se le queda a uno, y no es otra que, de manera involuntaria, Alfonso Guerra hubiera hecho una clasificación mental entre políticos e intelectuales, como si existiera cierta incompatibilidad entre ambos grupos o como si fuera más



¿Juega usted a la bolsa?… Yo tampoco

bolsa-de-dineroSin Acritud…
Venancio Díaz Castán (1/8/2012)
A medida que pasa el tiempo le va confiriendo uno menos importancia a lo que piensen los demás sobre defectos, deficiencias e ignorancias que se acarrean. Una de ellas es la del juego de la bolsa, es decir, el juego del dinero. Desde pequeños, acostumbrados a la carestía de los alimentos y su escasez, nuestros padres nos recomendaban con signos de rigor prohibitivo que no se jugase con las cosas de comer, a las que se daba cierto carácter sacro, en especial al pan.

Si se caía un trozo al suelo, se le besaba como pidiéndole perdón, y al ser partido por el padre o la madre en la mesa, trazaban con la punta del cuchillo en el envés una señal de la cruz con la que




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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