España, 23-01-2018

El último adios a un amigo: Francisco Fernández Goberna, ha muerto.

goberna-y-severo-motoGuinea Ecuatorial
Severo Matías Moto Nsá (10/1/2011)
…Yo estaba presentando el programa del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, en aquellas históricas jornadas en las que se presentaba la primera coalición de partidos de oposición al régimen de Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial. Era la mañana del día 3 de marzo de 1983, en el Hotel “Don Yo” de Zaragoza; cuando recibí una llamada de un medio de comunicación español anunciándome la expulsión de Guinea Ecuatorial, de un  abogado español, llamado Francisco Fernández Goberna; por haber denunciado (¡estando en el país!) la corrupción en la que se movía el régimen de Guinea Ecuatorial. A la pregunta de, qué me parecía la noticia y la expulsión, respondí rápida y simplemente que “se trata de un héroe”.

Unos días después, PACO llegaba a Madrid; y como si se tratara de un movimiento espontáneo e inevitable, nos hicimos los encontradizos. Nosotros para felicitarle por su gran aventura y valentía española de denunciar a Obiang Nguema y su régimen, estando en sus propias narices. Él nos recibía para agradecer mis declaraciones; y, a renglón seguido, Paco se integró de lleno en lo que iba a ser su natural casa política: el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, convirtiéndose gratis y generosamente en el Abogado del Partido del Progreso. Era una más de las muchas gotas de  “leche” en el agitado tazón de “café con leche” que formamos, españoles y guineanos, en el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial.

Y, tú Paco, Goberna, herido durante tu dedicación a Guinea Ecuatorial, en el Distrito de Akonibe, te pusiste el apodo bromista y cariñoso de AKONIBETARRA, para ayudarnos, con tus sonoros triunfos y logros legales, a superar tantas y tantas invectivas, embestidas y provocaciones con que Obiang Nguema y sus conexiones españolas nos tenían (tienen) acogotados en los tribunales españoles.

No tardaste en recibir respuestas directas y contundentes (me confesaste que “oficiales”) contra esta dedicación. Tuviste que prescindir de tu vehículo, ante los reiterados reventones de ruedas, desperfectos en la maquinaria, forzado e inutilización de puertas, avisos y advertencias, por haberte sumado a la lucha de los guineanos por lograr la libertad de nuestro país. Te uniste, así, a nuestra tragedia.

Pegado eternamente a mí, como un salvífico y protector manto de legalidad, me has salvado de múltiples insidias de falsa legalidad con que en los 27 años de la vida del Partido del Progreso, me han asediado en España. Y apareciste, valiente y fortachón, a recibirme al Aeropuerto de Barajas, a mi vuelta del calvario-matadero de Croacia, a donde me llevaron desde España. Mi internamiento en las mazmorras españolas del penal de Navalcarnero, acabaron ajando tus fuerzas y tu ímpetu en la lucha legal contra el poder de Obiang Nguema y sus apoyos españoles. “Esto huele a trama política, más que legal”, me aseguraste, como tantos otros abogados.

Entonces una triste y cada vez más ancha brecha de silencio y desconexión se abrió entre nosotros.

Gracias, Paco, por no haber recibido nunca, de mí más pago y recompensa, que mi inducida y forzada indefensión e incapacidad económica, y mi amistad, que, con tu muerte, se ha vuelto eterna.

Con tu muerte, PACO, has dejado marcada en el alma de cada miembro del PPGE, la triste y nostálgica huella de ese vacío del  amigo que se va…

Que tu eterno silencio, PACO (recio AKONIBETARRA) sea siembra profunda de la libertad, democracia y desarrollo que, este largo desierto, vamos persiguiendo para nuestro común pueblo, Guinea Ecuatorial.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826