Por sus frutos se reconoce a un árbol

El autor, junto con miembros del MLGEIIIR y un grupo de audistas, también llamadas “las barrenderas”

Guinea Ecuatorial
Oumar Salaou Adebayo (1/11/2020)
La tarea noble de todo gobierno es proteger y atender las necesidades de sus ciudadanos. Cuando un gobierno se vuelve verdugo, como es el de Teodoro Obiang Nguema, de sus propios ciudadanos, ¿cómo se llama a eso? Ese nefasto comportamiento, como es lógico, acontece  sobre todo en las dictaduras, pero no descartemos que también se practica en muchos países que se llaman a sí mismo, democracias.

Ante la actuación de esos verdugos, los pueblos oprimidos se ven obligados a responder, lo que hace que los dictadores implementen la violencia, la intimidación, el secuestro, la tortura, el asesinato.

Cuando un pueblo sufrido, expoliado, ya no quiere escuchar las mentiras de sus verdugos, ya no hay nada que hacer, simplemente dejar o… “No one of them can stop the time” cantó Bob Marley (Redemption song). Ninguna dictadura puede parar el tiempo; el tiempo que corre, da la razón al pueblo, nunca a un tirano.

Lo que no se puede callar es vivir en el siglo XXI como si fuera la Edad  Media. Los líderes del MLGEIIIR secuestrados: Martín Obiang Ondo Mbasogo, Bienvenido Ndong Ondo, Feliciano Efa Mangue, Julio Obama Mofuman, y otros muchos, no han hecho nada más que decir no a una tiranía, no a una vida indigna en un país que lo ha tenido todo; pero que ha usado todo lo que ha tenido para secuestrar, torturar y asesinar a sus ciudadanos. ¿El resultado? Es lo que vemos hoy en día, un país en recesión de pago, un país fallido, un país donde la corrupción campa a sus anchas y el miedo está incrustado en el ADN de los ciudadanos.

Ante esta situación no podemos olvidar los “buenos servicios” de los gobiernos europeos, colaboradores del régimen de mi país, Guinea Ecuatorial. Esa Europa que nos canta siempre la democracia, pero fornicando con los tiranos más crueles de este mundo. Es verdad que el dinero no tiene color, pero el color rojo de la sangre lo dice todo.

Con el tiempo, ya se va viendo como todo un sistema se derrumba. Las mismas causas han producido siempre los mismos efectos. Ha sido siempre así con los tiranos; la injusticia nunca triunfa; puede funcionar por un tiempo limitado, nunca para siempre. Vivir en una tiranía salvaje y despiadada, diciendo que uno está defendiendo su pan, es aceptar la indignidad, en la ignominia.

La tiranía ya nos ha quitado el miedo; la tiranía nos refuerza por sus injusticias, cada día de sufrimiento del pueblo nos refuerza aún más, nos da la razón y nos aporta los argumentos para continuar. En este sentido si que se inscribe la determinación del MLGEIIIR. Y en eso estamos.

La oposición guineana afincada en España ha llamado a todas las puertas de las instituciones, pero no han escuchado nuestras denuncias y peticiones, se han tapado los ojos, los oídos y la boca. Lo han hecho los gobiernos de izquierdas y de derechas. Las críticas a la falta de una política de Derechos Humanos en la República de Guinea Ecuatorial ha desaparecido de los programas electorales de todos los partidos políticos, incluso de los nuevos, como VOX y Podemos.

Bienvenido Ndong Ondo, Martín Obiang Ondo, Juliana Esimi (La Voz del Pueblo) y Pumar Salaou.

En consonancia con esa línea de actuación, la misma respuesta –el silencio, el desprecio- la hemos encontrado en el Congreso de los Diputados y Senado de España. Esa actitud nos debe llevar a optar por otras vías que son, simplemente, la de acudir a instituciones europeas e internacionales. Y, por encima de todo, a los medios de comunicación y al empleo masivo de las redes sociales.

Los golpes recibidos en este camino de lucha contra la horrible tiranía que padece el pueblo ecuatoguineano, no minarán nuestra determinación para continuar. Y en eso estamos, repito

N, de la R:
El autor es Doctor en Medicina y Neurocirujano. En el MLGE III R (Movimiento de Liberación de Guinea Ecuatorial III República) es responsable de Cultura.

 





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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