Marruecos e Israel y una crisis que decidirá el destino de la normalización entre ambos. Foto archivo

Mi Columna
Eugenio Por domingo (10/7/2025)
Hacemos una pausa en este relato de los acontecimientos que nos llevan a determinar que Estados Unidos no ha sido un gran aliado de España, ni mucho menos amigo, sino el país que nos ha sometido –en muchos casos con amenazas- a su línea geoestratégica.

La política de Estados Unidos está basada en la hegemonía, el ser el país más grande del mundo, el más poderoso. Los demás son sus lacayos. Y si no están de acuerdo con sus pretensiones, les mandan cartas anunciándoles agresivos aranceles. En otros casos, bloquea, embarga o invade países.

El caso de España es un tanto peculiar. En realidad cada país tiene su peculiaridad. La de España radica en que ha sido un imperio con un idioma que, de alguna forma le hace la competencia al inglés. Y eso provoca en los anglos cierta desazón y recelo. Lo de la Hispanidad lo dejamos para otra ocasión.

De nuevo unas pinceladas sobre la supuesta amistad  entre España y Estados Unidos. En la Columna anterior tratamos sobre ello. Ahora unas líneas, pero sin apartarnos de nuestro objetivo que es alcanzar la Paz en Gaza, Palestina, de una forma definitiva. Conocedores de la mecánica de las resoluciones que se dictan para que todo siga igual, es por lo que mostramos algunos episodios históricos recientes que nos llevan a proponer soluciones novedosas. La primera en Palestina. Ante los reiterados fracasos de Naciones Unidas hay que poner en marcha el ingenio. En consecuencia, vamos a proponer una posible solución; y lo haremos en la próxima entrega.

Estados Unidos desembarca en España
Nos situamos en plena II Guerra Mundial. El acercamiento entre Estados Unidos y España ha sido lento, pero decisivo tanto para Franco como para los Estados Unidos. Franco vio –no había que ser un lince gallego para percatarse- que el nazismo estaba perdiendo la guerra. Entonces el dictador comenzó a “renovar” sus equipos de gobierno con gente más cercana a los casi seguros vencedores. Más de una vez se ha escrito sobre la labor de “engrosamiento” –Money en inglés- que los británicos habían puesto en marcha con militares españoles de alta graduación.

Los pasos en ese acercamiento fueron lentos, pero seguros. En 1947, en el transcurso de una votación en la ONU contra del régimen franquista, Estados Unidos se opuso. La apuesta era clara. Catorce años después de finalizada le guerra civil española, en 1953, se firman los llamados Pactos de Madrid, que contemplan un acuerdo económico y otro militar, éste último fue más que nada una imposición, a la que el régimen no podía, y tal vez no quería, poner traba alguna.

Cuatro años más tarde, en 1953, se firma el Concordato con la Iglesia Católica. Ya solo faltaba que el presidente de EEUU, Dwight Eisenhower, aterrizase en Madrid. Lo hizo en diciembre de 1959 en la base aérea de Torrejón de Arroz en Madrid. Se dijo que era una “base conjunta”. Y digo “papeles”, no con menosprecio, sino con preocupación, pues nunca hemos sabido que acuerdos figuran en esos documentos.

La economía española –un nuevo mercado para Estados Unidos- comenzó a crecer y en la mayoría de los colegios y cuarteles militares se pudo degustar la leche en polvo y una especie de mantequilla con sabor americano.

Y, cómo dudarlo, la cultura de la América Anglo, se nos metió sin dificultad en nuestros genes. La maquinaria propagandística de Hollywood encontró un nuevo filón -mercado en el argot de Kenes– y la generación más joven bailoteaba en guateques la música del Imperio. La hamburguesa y Aba Gardner, estaban a punto de aterrizar en Barajas. El mundillo taurino estaba que no cabía en sí de júbilo, pues la señora tuvo de amantes a dos maestros de la fiesta.

Pero sucedió algo que vendría a demostrar que nuestro gran aliado no lo era tanto. Se portó, en el caso que ahora menciono, como el amigo que sabe nadar y que cuando estás a punto de ahogarte no te ayuda, más bien lo contrario. Te pone la bota encima de la cabeza.

Escuela de la ONU en Gaza atacada por el Ejército de Israel. Foto archivo

 

El asunto que mostró la realidad de ese hermanamiento fue el violento ataque (1957) a manos del llamado Ejército de Liberación de Marruecos, que padeció la provincia española –sí, la provincia número 51- de Sidi IfniI y Cabo Juba, ubicada en lo que ahora es Marruecos. El Sáhara Occidental, provincia 53 también sufrió un ataque pero de menor intensidad y fue repelido rápidamente por las tropas españolas.

Nuestro aliado, Estados Unidos, no permitió a España emplear el moderno material bélico –restos de la guerra de Corea-, aviones a reacción y carros de combate, que había entregado al Ejército Español. La excusa que le dieron a Franco fue muy simple: “se debe a la necesidad de mantener cierta discreción sobre el conflicto”.

Lo cierto es que Estados Unidos ya estaba apoyando a Marruecos, primero en consolidar el Gran Marruecos y más tarde en apoyar el Gran Magreb. Argelia se encontraba en la otra orilla política.

El amigo americano no acudió en nuestro socorro, es más, no cumplió con los acuerdos. Y España se vio obligada a recurrir a la entonces empresa española Iberia. Los aviones comerciales de esa compañía fueron modificados a toda prisa: se desmontaron los asientos de pasajeros para sustituirlos por tablas de madera, a modo de bancos, para el transporte de soldados paracaidistas.

La aviación francesa, reactores, ayudó a España, entre otras cosas porque sus intereses en la zona peligraban.

El Ejército español acabó con las hostilidades marroquíes en abril de 1958 y once años después se entregaba oficialmente ese territorio a Marruecos.

Pero Marruecos no cesaba en su empeño. Y sorprendió a España con la llamada Marcha Verde. Franco se encontraba muy grave y el entonces Príncipe Juan Carlos asumió en funciones la Jefatura del Estado. A los militares y pueblo saharaui les soltó esta perorata: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres” y “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”.

A las pocas horas, todo cambió. La Monarquía española hizo la primera entrega del Sáhara Occidental; la segunda, Pedro Sánchez.Juan Carlos I «regaló» el Sáhara Occidental a Marruecos a cambio del apoyo de EEUU en su coronación.

En un informe de la CIA –papeles desclasificados- se dice que a partir de marzo de 1979: “La anexión del Sáhara Occidental por Marruecos en 1975 fue por la fuerza y desembocó en una guerra”, entre el Frente Polisario y Marruecos. También dice que Hassan II y  Henry Kissinger, entonces consejero de Seguridad Nacional de EEUU, en colaboración con Arabia Saudí (financiación) prepararon todo. Israel también andaba por medio.

El plan consistía en invadir la zona mediante una marcha de unos 300.000 marroquíes y, por supuesto, militares, no sea que el proyecto fracasase. El Ejército español estaba preparado para repeler la agresión.

El 10 de octubre de 1975, día en que la ONU rechazaba las pretensiones de Marruecos sobre ese territorio, Hassan II se dirigió a su pueblo: “Tenemos que iniciar una marcha verde desde el Norte de Marruecos hacia el Sur y del Este al Oeste. Tenemos, querido pueblo, que levantarnos como un solo hombre, con orden y organización para dirigirnos al Sáhara y encontrarnos con nuestros hermanos allí”.

Técnicos estadounidenses se encargaron de la planificación operativa y la organización logística del plan.

El 6 de noviembre de 1975 la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española, sin que el Ejército español ponga obstáculos. La entrega, ilegal, fue pacífica.

Y el paripé de siempre. La ONU urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. ¿Para qué sirve la ONU?

Para tratar de hacer legal esa vergonzosa entrega, el  14 de noviembre de 1975 se lleva a cabo en Madrid la firma de la  Declaración de Madrid sobre el Sáhara (Acuerdo Tripartito entre España, Marruecos y Mauritania).

Marruecos le entregan 200.000 Kms. cuadrados, la mejor zona geoestratégica, rica en minerales, gas y petróleo. A Mauritania le corresponden 70.000 Kms. cuadrados en el sur, de escaso valor, que más tarde entregó a Marruecos.

La guerra entre Marruecos y Mauritania por un lado y el Frente Polisario por otro, finalizó en 1991.

Marruecos no cumplió los acuerdos y el Sáhara Occidental sigue pendiente de descolonizar. Algunos países europeos apoyan la Autonomía que ofrece el reino alauita. Israel junto a Estados Unidos y Reino Unido forman una pina con Marruecos en contra de España. Y en esas estamos.

De los hechos más recientes, de los que se conocen algunos datos, está la amenaza que la CIA hizo en 1975 de “balcanizar España” si no entraba en la ONU. Y el primer objetivo era las Islas Canarias donde el MPAIAC  (Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario) es muy activo.

Juan Carlos Príncipe, visita el Sáhara

El 27 de marzo de 1977 en el aeropuerto de Los Rodeos en Tenerife (Islas Canarias) tuvo lugar el mayor desastre aéreo de la aviación. Una colisión entre dos aviones comerciales, Boeing 747. La tragedia costó la vida a 583 personas. La investigación no aporto datos importantes.

Dicen que Dios está con ello
Se ha hablado y escrito mucho acerca de que Israel es el pueblo elegido por Dios. Los partidarios de esa posición aluden a los textos bíblicos en los que afirman se cita a Abraham y a la creación del estado de Israel. Sin embargo otros interpretan que no hay exclusividad en la Biblia y que Dios no puede elegir a un pueblo.

No vamos a entrar en esa polémica, pero de lo que si nos damos cuenta es de que Estados Unidos si ha elegido a Israel para que vigile esa zona de Oriente Medio.

Otro país que es “elegido”, aunque se desconoce el dedo señalador, es Estados Unidos. Lo del «Destino Manifiesto» no parece que tenga su origen en la Biblia, pero si los tiene en la creencia de que Estados Unidos es el pueblo destinado a expandirse por toda América.

Su misión es propalar los parabienes de sus ideas políticas y económicas. Los partidarios de esta doctrina sí creen que Dios los ha elegido para expandir ideas políticas de libertad y democracia.

Con esa filosofía se crea la Doctrina Monroe que aspira a que Estados Unidos se expanda más allá de América. Pero no en defensa de los agresivos europeos, sino en su beneficio. Fue creada durante la presidencia de James Monroe en 1823. Su filosofía o principios pueden resumirse así: «América para los americanos». Se basa también en una oposición a las colonizaciones europeas a las que se oponen. Donald Trump siempre recurre a esa doctrina en sus discursos  interplanetarios.

Ese principio establece que cualquier hostilidad o agresión de potencias europeas en la América Hispana sería considerada como un “acto de agresión que requeriría la intervención de Estados Unidos”.

Esa doctrina ha quedado impregnada en los políticos estadounidenses –un argumento para justificar algunas tropelías-, pero lo curioso que anida también en otros sectores de la oblación. Un ejemplo: El escritor Frank Bonn (1873-1944), historiador, sindicalista y socialista estadounidense, escribió en algún medio de comunicación la siguiente soflama cargada de dogmatismo:

“Somos el pueblo más grande del mundo. Nuestro gobierno es el mejor de todos los conocidos… Nuestra historia es el triunfo de la justicia, y así vemos manifestarse esta fuerza en cada generación de nuestro glorioso pasado. Nuestro desarrollo y nuestro éxito cara al futuro son tan seguros como ciertas leyes matemáticas. La Providencia siempre nos acompañó. La única guerra que los Estados Unidos han perdido es aquella en la que un tercio de ellos fue vencido por las otras dos terceras partes. Nosotros hemos sido elegidos por Dios para salvar y purificar al mundo con nuestro ejemplo». Y se quedó tan pancho.

Fue el escritor francés Alexis de Tocqueville uno de los primeros en percatarse (1832) de lo que se nos avecinaba. Y lo plasmó en  «La Democracia en América». Tocqueville se percató de que el régimen político y las condiciones de vida de aquella sociedad iban a generalizarse, a extenderse, a la mayoría de los países, comenzando por la Vieja Europa. Y así fue.

El escritor francés entendió que la propagación del «modelo democrático» americano era imparable, y definió sus características, tratando de imaginar su evolución. Pues aquí ofrecemos algunas.

N. de la R:
Aquí tienen la primer entrega de esta serie:
Gaza: la Impunidad Impuesta


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