
Sin Acritud…
Ángel Luis Martín (23/2/2026)
1- Lectura sosegada de Murray Bookchin, Rosa Luxemburgo y Ángel Pestaña.
2- Imprescindible una ducha fría previa y frotarse la sesera con estropajo para eliminar la suciedad de los etiquetismos adquiridos y adheridos. La sensación de libertad será muy reconfortante.
3- De forma milagrosa se evaporarán de su memoria nombres de la irritante y tediosa actualidad nacional: Pedro Sánchez, Santiago Abascal, Núñez Feijóo, Rufián, Yolanda, Emilio Perico Delgado, etc. Y a nivel internacional, prodigio divino, se olvidará de Donald Trump, Andrés Mountbatten-Windsor, Epstein, Netanyahu, Superputín o esa señora alemana que se sienta en el retrete-trono de la U.E., sin haber sido elegida por los ciudadanos europeos.
4- Aparecerá, con un poco de suerte y en virtud de la contundencia del estropajo, la idea de una Democracia Radical, una república de ciudadanos que participa en la toma de decisiones de forma directa con la inestimable ayuda de las tecnologías de la comunicación (por fin, algo racional además del bulo, la manipulación o la ignorancia).
5- Esta Democracia Radical no es de tipo representativa como la que se padece: supone la revocabilidad de los votados, la no profesionalización de la política, el cese de la división entre gobernantes y gobernados, el fin de un Estado pensado y organizado como servidor de intereses económicos, monopolizador de la violencia y vasallo de los millonarios. La Democracia Radical termina con este tipo de organización nociva y peligrosa. Inaugura una nueva organización racional, efectiva y justa, verdaderamente democrática.
6- Si alguien piensa en su imposibilidad, será necesario que frote, con redoblada energía, su caletre: aun a riesgo de que se le caiga el peluquín de las adherencias ya inservibles y amortizadas. Será muy bueno para su higiene mental.
7- En el actual estado de una alienación social evidente y de una degeneración civilizatoria, política y económica, se ha de volver al territorio. Es el municipio la base de esta Democracia Radical. Es el Municipalismo desde el que se despliega la autonomía de los ciudadanos y se coordina de forma federal a través de las provincias y el Parlamento o Asamblea Nacional.
8- La economía, gradualmente, se municipalizará sin violencias ni sobresaltos: los ciudadanos toman el control de sus vidas de forma autónoma, social y organizada racionalmente. Dejan de existir esos políticos profesionales, ya no existen los intermediadores; simplemente porque no son necesarios y solo fueron obstáculo servil.
9- El sindicalismo, organizado autogestionadamente, junto al Municipalismo, planificarán la economía.
10- Es necesaria la creación de un partido u organización política cuyo funcionamiento interno obedezca estrictamente las reglas de la democracia radical, la imposibilidad de la aparición del profesionalismo, el elitismo, el oportunismo o los liderazgos personalistas. Sólo se presentará a las elecciones municipales. El Municipalismo como base de la Democracia Radical para gradualmente transformar el Estado, la economía y la sociedad.
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