
Mi Columna
Eugenio Pordomingo (14/9/2026)
Teodoro Nguema Obiang, vicepresidente de Guinea Ecuatorial, e hijo del dictador Obiang Nguema, ha amenazado con demandar con acciones judiciales en su país o en cualquier otro, a quien lo acuse de corrupción.
En la ciudad de Nairobi el vicepresidente guineano anunció (a través de una cuenta en X) que presentaría demanda a todas aquellas personas que le acusen falsamente de corrupción y de otro tipo de delitos. Lo curioso del vicepresidente Teodoro Nguema Obiang es que ya ha sido acusado y condenado en varias ocasiones por blanqueo de capitales y otras ´nimiedades´ similares.
Una declaración cargada de ironía, que nos da la impresión que la idea ha sido suministrada por sus asesores. Él dice que “acusen falsamente”.
A últimos de de agosto de este año, el vicepresidente guineano declaró que los que le denuncien tendrán que demostrar la acusación ante la Justicia. ¿Quién se mete en semejante lio?
Anotemos algunos casos de denuncias contra el vicepresidente guineano. Por ejemplo en el año 2017, fue condenado por la justicia francesa a tres años de prisión, pero fue suspendida por una multa de 30 millones de euros y la confiscación de bienes inmuebles en París.
La condena fue por blanqueo de capitales. A pesar de los recursos de sus abogados, la Justicia francesa la ratificó en el año 2021.
Algo similar le aconteció en Estados Unidos (2014), donde logró llegar a un acuerdo civil con el Departamento de Justicia, que le reclamaba por la adquisición de inmuebles con dinero que precedía de malversación de fondos públicos de su país.
Teodoro Nguema se dejó 30 millones de dólares en multas. En una Columna, titulada Tramas negras, dinero sucio, complicidades e incapacidad manifiesta, publiqué en mayo de 2016 que ante un tribunal de “California, aceptó “vender su lujosa mansión de Marabú en California, un Ferrari y seis estatuas de tamaño natural de Michael Jackson”. El fruto de esa venta -según el acuerdo alcanzado entre las partes- el dinero obtenido se destinaría a una “organización caritativa que trabaja en Guinea Ecuatorial, mientras que los 10,3 millones de dólares de multa, serían distribuidos por Washington entre el pueblo guineano de acuerdo con la legislación vigente”.
Hasta ahora desconocemos de dónde procedían esas cantidades de dinero con las que el actual vicepresidente se compraba mansiones, lujosos coches y yates.
Y esto hace que su advertencia de Nairobi resulte paradójica. Nguema Obiang amenaza con llevar a los tribunales a quienes lo acusen de corrupción, pero él ya ha sido condenado por tribunales extranjeros por blanqueo de capitales. Una conducta, la suya, estrechamente relacionada con el origen ilícito de su patrimonio.
Hay además otro elemento interesante: él no especificó contra quién presentaría las demandas ni qué medios o personas concretas serían objeto de su acción judicial. Por ahora se trata de una advertencia general.
Resulta ciertamente singular que él, que ha tenido que responder ante los tribunales de Francia y Estados Unidos por el origen de su patrimonio, amenace ahora con llevar ante los tribunales a quienes cuestionen precisamente ese patrimonio. Nguema Obiang quiere hacernos olvidar ese proceso judicial.
Suiza fue otro de los países donde el vicepresidente se las tuvo que ver con la Justicia. La fiscalía de ese país europeo archivó en 2019, tras un acuerdo por el que se subastaron 25 coches de lujo incautados. No queda atrás el Reino Unido que en julio de 2021 le impuso sanciones por su implicación en la desviación de fondos estatales a sus cuentas bancarias personales, además de contratos amañados y sobornos.
Y en España, la Audiencia Nacional ha ordenado recientemente comunicar a Interpol su procesamiento y el de otros altos cargos ecuatoguineanos, por secuestro, terrorismo y torturas de cuatro militantes del MLGEIIIR, Martin Obiang Ondo, Bienvenido Ndong Ondo, Julio Obama Mofuman (muerto posiblemente a causa de malos tratos) y Feliciano EFA Mangue

Ese historial delictivo cambia radicalmente el contexto de su amenaza.
Las declaraciones de Teodorín sobre la amenaza de denunciar a todos aquellos que le denuncien, fueron hechas en una cuenta de X no ante una rueda de prensa o en una intervención institucional.
La frase más interesante que aparece en lo publicado el 30 de agosto por el vicepresidente es esta:
“He tomado la decisión de emprender acciones judiciales contra toda persona que, desde Guinea Ecuatorial o desde el extranjero, haya difundido acusaciones falsas, calumnias o injurias contra mi persona”.
Para añadir: “Quien me atribuya actos de corrupción, delitos o cualquier otra conducta ilícita tendrá que sostener sus acusaciones ante la Justicia y presentar las pruebas”.
Y se atrevió a decir que las “redes sociales se están convirtiendo en tribunales donde cualquiera acusa, condena y destruye reputaciones”.
Eso sí, no mencionó nombre de personas, periodistas sobre todo, ni tampoco medios de comunicación. Fue una simple soflama. Algún pequeño malestar mientras ojeaba su estado de cuentas bancarias.
Sus declaraciones en X fueron recogidas por la agencia de noticias EFE.
Lo publicado en X habría que analizarlo dentro del contexto de la lucha por hacerse con el poder en Guinea Ecuatorial a la muerte de su padre, el dictador Teodoro Obiang Nguema.
Teodora es desde hace años el sucesor de facto. Pero una cosa es que la sucesión esté preparada y otra que podamos afirmar que la sustitución presidencial vaya a producirse inminentemente y sin problemas internos.
Lo publicado desde Nairobi habría que interpretarlo, también, como una posible señal de preparación política y de reputación del vicepresidente.
La cuestión del patrimonio, las acusaciones de corrupción, las causas judiciales en el extranjero y la imagen internacional de Teodora, adquieren una importancia enorme. Convertirse en presidente significa transformar al actual vicepresidente en el principal interlocutor internacional de Guinea Ecuatorial.
Da la impresión que está preparando su defensa pública antes, incluso, de que llegue el momento de ocupar la Presidencia.
Hay un detalle que me parece especialmente significativo, él no habla solamente de acusaciones hechas en Guinea Ecuatorial; incluye expresamente a quienes las hagan “desde el extranjero”. Frase que parece dirigida precisamente hacia periodistas, opositores, organizaciones y medios internacionales.
Y coincidiendo, más o menos, con sus declaraciones, la Justicia española está entrando en una fase decisiva la investigación judicial sobre la compañía Plus Ultra. Los antiguos responsables de la compañía están declarando ante el juez José Luis Calama y han vuelto a señalar el papel de José Luis Rodríguez Zapatero en las gestiones relacionadas con el rescate de 53 millones de euros, y las idas y venidas de Madrid a Malabo y viceversa. Y puede que en esto, Teodora no sea un personaje secundario.
En este guirigay entran José Bono, Miguel Ángel Moratinos y José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros.
Hay constancia pública de que los tres mantuvieron contactos políticos con el régimen de Obiang. Por ejemplo, en julio de 2014 Zapatero, Bono y Moratinos se reunieron con Teodoro Obiang en Malabo. Moratinos explicó entonces que se pretendía reforzar las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial. ¡Qué descaro!
Aparentemente no hay nada ilegal en esos encuentros, pero si establece algo importante: existe una relación política –sobre todo de gerifaltes del PSOE- con la familia Obiang que viene de lejos y que merece ser estudiada. ¿Loísmo? ¿Asesoramiento en apoyo de algún país? ¿Corrupción?…
Por si fuera poco, en este escenario aparece Venezuela en la investigación abierta por el caso Plus Ultra, así como varias personas que han mantenido relaciones políticas o empresariales en ese entramado. Afirmar que exista una única trama es dificultoso, pero da la impresión que sí, y quizás por eso el vicepresidente guineano anuncia medidas por si le implican en algún turbio asunto.
Y otro factor a añadir. Desde hace años existen informaciones -basadas en fuen

tes estadounidenses- sobre el interés de China por obtener una instalación militar en Guinea Ecuatorial, en Bata (zona continental). Recordemos que en 2021 el Wall Street Jornal informó de las sospechas de funcionarios estadounidenses sobre los planes chinos para establecer una presencia militar permanente en el Atlántico.
El interés de China por una base militar en el Atlántico es evidente. El Golfo de Guinea es prioritario en los planes geoestratégicos de Washington y Pekín.
Guinea Ecuatorial se encuentra con más importancia de la que podría parecer por su pequeño tamaño territorial y población. Como consecuencia, el papel que puede representar Teodoro Nguema Obiang en este teatro de operaciones es muy importante.
Si la sucesión de Teodoro Obiang está aproximándose, es lógico pensar que los interlocutores externos que hayan construido un entramado de relaciones con el actual vicepresidente durante los últimos años, pueden adquirir una importancia extraordinaria. De ahí el papel que Bono, Zapatero y Moratinos quieran representar. Pero, ojo, las relaciones de Zapatero con China no agradan nada a Estados Unidos ni a la Unión Europea.
Quizás todo eso haya influido en las declaraciones de Nairobi y el interés de EFE en publicarlas. Sin duda, Nguema Obiang pretende blindar su imagen y su patrimonio frente a futuras acusaciones que le puedan hacer. Su objetivo es llegar a la presidencia con el menor número de problemas.
Es de esperar que la situación no amine. Estaremos atentos.




