España
José Manuel G. Torga (16/4/2010)emilio-petri-delegado-sindical-en-banesto1
Por los años 80, Emilio Petri, que se había replegado a su tierra murciana, fue diputado de aquella Asamblea Regional, primero en el Grupo Socialista y después en el Grupo Mixto.

En 1979 había sido candidato del PCE al Senado por Murcia. Su actividad sindical prosiguió en Comisiones Obreras.

Parece que la adscripción política tras el franquismo no le resultaba tan fácil como a otros. Y él había dado la cara en la acción sindical, a contrapelo del oficialismo, antes de 1975. Condenado por sentencia de un tribunal inferior, el Supremo la modificó, anulando la condena por el supuesto delito de propaganda ilegal y manteniendo la impuesta por desobediencia a agentes de la autoridad en tres meses de arresto mayor y multa de cinco mil pesetas.

Hasta aquí, una breve actualización, para pasar a reproducir el texto original, en su primer parte, del siguiente tenor literal.

Podía ser un pequeño jerarca sindical. Emilio Petri Ballesteros ha ostentado  la vicepresidencia de la Sección Social del Sindicato de Banca, Bolsa y Ahorro, de Madrid. Pero se trata de un líder reivindicativo que no se casa ni con el empresario ni con la línea de mando sindical oficialista. Sus batallas le cuesta. Debates tempestuosos en reuniones, expedientes de desposesión en el ámbito sindical y un olvido de largos meses para llamarle a desempeñar la presidencia vacante de la Sección Social madrileña de Banca; cuando, por fin, le comunican que se haga cargo de la presidencia, intenta convocar una reunión;  pero no le dan el visto bueno, apoyándose en el carácter interino con que la ejerce.

Este hombre reposado, cuyo aspecto externo no revela ningún aire de dureza, indudablemente cuenta con una gran fuerza interior. Sin ella no queda explicación para su firme actitud ante el mayor banco del país, es decir Banesto,  y la política oficialista sindical. Una lucha tensa y, además, en dos frentes. No me extraña que a veces, según confiesa, le duela el hígado.

Emilio Petri llegó a Madrid,  en familia, a los pocos días de su nacimiento en Murcia, el 13 de mayo de 1938. Hizo los primeros estudios con los Hermanos de las Escuelas Cristianas, hasta los doce años, en que inició el Peritaje Mercantil, al cual dio fin cinco años después. Aunque no tiene inconveniente en señalar que «hubiera preferido estudiar para abogado o médico».

Trabajos y aficiones
Pronto se puso a trabajar en una fábrica de lámparas, donde alternaba el trabajo manual con la contabilidad del negocio. Posteriormente pasó, como contable, a un taller de carpintería. Por aquellos tiempos  compartía el trabajo con estudios de canto y radio, dos aficiones que le atraían; y aprendió, de su padre, en un pequeño estudio que posee, los secretos del arte de la fotografía.

En 1956 se le ofreció la ocasión de presentarse a las oposiciones para entrar en un banco y consiguió ingresar. Esta es su antigüedad en la profesión.

A lo largo de tres años siguió estudios de francés e inglés.

Pasa algún tiempo que él resume así: «Tenía muchos deseos de aprender, pero ninguna cosa me satisfacía plenamente… y lo dejaba. Una vida corriente, sin inquietudes religiosas, sociales, ni políticas. Quizá lo normal en un chico de esa edad en la España de 1958».

Luego viene el cambio: «En mayo de 1959 me invitaron y fui a una tanda de Ejercicios Espirituales, y aquellos cuatro días cambiaron por completo el camino de mi vida. Encuentro un motivo de vivir y todas mis inquietudes quedan polarizadas en una sola dirección: al servicio de Dios y de los hombres. Este nuevo sentido de las cosas me lleva a prepararme mejor. Leo bastante. Inicio, en ICADE, los estudios de mandos intermedios, que acabo en 1963; y, en 1967, empiezo los de Ciencias Sociales en el Instituto Social León XIII. El contacto directo con los problemas planteados en los ámbitos laboral y social, me inclina a buscar soluciones y a comprometerme».

En julio de 1970, Emilio Petri fue desposeído, juntamente con Tomás Fernández Bonilla, también vocemilio-petrial nacional del Sindicato de Banca, de sus cargos sindicales, por resolución del Vicesecretario Nacional de Ordenación Social. Era el desenlace del expediente que se les instruyó con fecha 20-2-70, por orden del presidente del Sindicato Nacional, señor Lamo de Espinosa.

Cita en el Banco
Me había sorprendido un poco que Emilio Petri, al telefonearle, me citara para el día  siguiente, a las doce de la mañana, en el propio Banco. Le anticipé que iría conmigo el fotógrafo. Insistí en que necesitaba que la conversación fuera extensa. Contestó que no habría problema.

Planta 7ª de la central del Banco Español de Crédito,  en la financiera calle de Alcalá. A un tiro de piedra de la Puerta del Sol. Petri ocupa un modesto despachito del Jurado de Empresa. En el tablón de anuncios, así como sobre su mesa, saltan a la vista variados recortes de periódicos.

Emilio Petri, en mangas de camisa veraniega, a rayas, me aclara, en el transcurso del diálogo, su ubicación y el empleo de su tiempo.

– Es costumbre en Banesto, desde que se iniciaron los Jurados de Empresa, en el año 1963, que el secretario esté liberado de su trabajo para dedicarse a la Secretaría del Jurado. A ningún secretario anterior se le ha puesto inconveniente. Sin embargo la Dirección dice que cómo yo, teniendo un tan alto sentido moral, cobro sin trabajar en el Negociado. Pues bien, les aclaro que quienes verdaderamente me pagan son los trabajadores, y que yo les rindo un servicio a éstos, en el aspecto laboral y social. Que, por otra parte, y al mismo tiempo, es un servicio a la empresa, tal como la entendemos nosotros, como comunidad de personas que prestan un servicio a la Sociedad. Dedicarse a los problemas del mundo laboral me parece una gran tarea, que a todos nos beneficia.

– Como representante sindical has tenido, pues,  dificultades con tu empresa…
Sí, hemos tenido dificultades – contesta por sí y por otros – y ello es normal. La lucha sindical es una reivindicación continua, una exigencia de que se realice la justicia en la empresa; y es indudable que la otra parte, los que actualmente poseen la empresa, se resisten a abandonar su privilegiada situación. La Dirección, al final, ha tenido que acceder a permitirnos actuar con libertad. La prueba es que, en varias ocasiones, nos ha querido mandar a nuestros negociados y quitarnos este despacho, pero seguimos aquí. En mi negociado hay siete u ocho teléfonos, y cuando a mi me han mandado allí, todos los teléfonos sonaban constantemente, llamándome para distintos asuntos, y también tenía muchas visitas. Es necesario tener en cuenta que Banesto, en Madrid suma 3.500 empleados, y que el total del personal de Banca en la  capital de España, alcanza la cifra de 25.000.

Sin auténtico diálogo
– ¿Has tenido contactos personales con el Presidente del Consejo de Administración de Banesto?
Sí.

– ¿Cómo se desarrollaron?
En un clima de corrección y cordialidad; pero falto de auténtico diálogo y entendimiento.

– ¿Con quién tienes más puntos de fricción: con la empresa o con las jerarquías sindicales?
En el campo sindical, con el mando político. Me iniciaron un expediente que quedó sobreseído por defectos de forma, y me iniciaron otro para corregir tales defectos. Presenté el pliego de descargos, ha pasado un año, y todavía no se me ha comunicado el resultado final. No estamos conformes  con le estructuración de la actual Organización Sindical, ni lo estaremos con la futura si a los trabajadores no se nos deja decidir, con toda responsabilidad y libertad, sobre nuestros problemas. Nos sobran protectores de los que cuidan el qué, cómo, y cuando debemos hacer. Es decir, no entendemos que los empresarios deban estar unidos con nosotros en el sindicato, cuando en la empresa nos separan y constituyen la clase que nos domina y explota. El mando político realiza una función artificial, que consiste en controlar a la clase trabajadora y decidir por ella. En la empresa, esa falta de auténtico diálogo nos lleva a puntos de fricción. Sólo existiría la tranquilidad y la armonía cuando nosotros nos entregáramos en sus manos, renunciando a criticar y atacar la estructura actual;  pero deseamos construir una empresa en que a los trabajadores se les dé la consideración que merecen, a través de su participación en la gestión, propiedad y beneficios.

– ¿Cómo acogen los empresarios esto?
Consideran que es salirse de lo social, y entrar en lo político. Que soy una persona de móviles políticos. Pero, para mí, eso es sindical, social, y político también.

Ntorgaota del autor
Franco nombraba por entonces Príncipe de España y heredero en la Jefatura del Estado a título de Rey a Juan Carlos de Borbón; pero el futuro era tan inescrutable como  siempre.
Este periodista, redactor-jefe en un diario, se planteó hacer una serie de entrevistas, destinadas a un libro que cabría denominar de domingo, como se suele calificar a ciertos pintores que sólo disponen para el arte de los días no laborables.

Aplazada la publicación por circunstancias particulares del momento, se perdieron luego las carpetas con los originales. 40 años después, haciendo limpia en dos casas y un garaje, he dado con varias de aquellas entrevistas. Algunos personajes siguen en candelero, otros viven más retirados y no faltan los que pasaron a mejor vida. Pero, con unos trazos introductorios nuevos, los diálogos mantienen un interés, leídos con la perspectiva del tiempo transcurrido. Así fuimos y así dialogamos.