Se acercan las elecciones en la Comunidad de Madrid y los políticos profesionales tratan de aparentar que hacen

Teodoro Obiang Nguema, Meritxell Batet Lamaña y Alberto Garzón

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (29/3/2021)
A veces, la ciudadanía,  los pueblos, son más inocentes que el “asa de un cubo”, se tragan, se contentan y se emocionan con cualquier mensaje que el mandamás o político de turno les endilga. Ya se sabe, pan y circo; fútbol, toros y telebasura, entretienen y adormecen a la masa y los conatos de crítica que pudiera haber.  Sabemos por la historia que si la crítica y la protesta arrecian, pues se aplica el “jarabe de palo” o la llamada “violencia de Estado, término que ha sido acuñado no ha mucho por las democracias occidentales.

Nerón conocía muy bien lo que había que hacer con los peligros emergentes si quería mantenerse en el poder. Su principal enemigo, creía, era el cristianismo, y no descuidó ni mucho menos su exterminio. Él, el terrible Imperator, entretenía al pueblo romano, a la masa, a base de terribles peleas de gladiadores, cuando no con cruentos espectáculos en los que unos cuantos hambrientos tigres y leones se merendaban a cristianos y algún que otro enemigo del régimen de entonces. Por supuesto, Nerón no fue el peor, pero sí el más conocido de los Emperadores romanos y sus virreyes locales, que también se dedicaban a tamañas funciones. El Coliseo romano fue el escenario preferido, aunque otros emperadores romanos le dieron mejor función, como es la de ofrecer obras de teatro y otros eventos culturales.

Con el devenir de los tiempos, en algunos países –los llamados occidentales-, cambio la forma  y manera de “controlar la disidencia” y amortiguar la protesta. El objetivo, por supuesto, es el mismo. Esa labor de adormecimiento del pensamiento crítico es persistente si el tirano quiere mantenerse en el poder, algo habitual. La persistencia en ese ejercicio aumenta y se hace visible con más fuerza en etapa de elecciones, sean éstas locales, autonómicas o generales.

Es entonces cuando el mercado de los comediantes de feria y de los líderes de salón florece; es en esas etapas cuando más trabajo tienen los ´laboratorios de ideas´. Como  comenté en una ocasión: son verdaderos profesionales en vendernos las bondades del político para el que trabajan. El caso es estar en el primer plano de la actualidad y lanzar  promesas que luego no cumplirán. La mayoría de las veces no aportan nada nuevo. Y como dijo Friedrich  Nietzsche“en torno a los inventores de nuevos valores gira el mundo: gira de modo invisible. Sin embargo, en torno a los comediantes giran el pueblo y la fama: así marcha el mundo”.

La crítica del filósofo alemán no para ahí. “Espíritu tiene el comediante, pero poca conciencia del espíritu. Cree siempre en aquello que mejor le permite llevar a los otros a creer -¡a creer en él!-. Para conseguirlo, a veces, grita su mensaje; que unas veces es uno y otras otro, depende de cómo esté el merca­do”.

En estos aciagos días tenemos muchos ejemplos de la intensa actividad de esos comediantes y mercaderes de feria. Un ejemplo lo tenemos en el ministro de Consumo y coordinador general de IU (Izquierda Unida), Alberto Garzón.

Veamos: El pasado viernes y sábado (26 y 27 de este mes) ha tenido lugar la “última fase de la XII Asamblea Federal de Izquierda Unida (…) de participación democrática y elaboración colectiva en el que toda la militancia de nuestra organización se ha implicado de principio a fin”, según afirma la página de internet de IU.

El objetivo de la XII Asamblea Federal de Izquierda Unida es –de acuerdo con la misma fuente- “construir, juntos y juntas, un país feminista, ecologista y fraterno”, que es algo así como intentar abarcarlo todo para no decir nada. Palabras huecas, que no van seguidas de hechos.

Pero la militancia ni es simple ni necia. Tan solo 5.694 de los 32.000 afiliados –según la organización- participaron en la votación para apoyar la candidatura del ministro Garzón y su “confluencia” con Podemos. Por cierto, de esa escasa participación poco más del 76% le apoyó.

La cuestión que nos debe preocupar no es la escasa participación, sino la serie de mensajes, vacios de contenido y compromiso, que el ministro de Consumo empieza a lanzar de cara a las elecciones del 4 de mayo en Madrid.

Garzón pide en el Congreso de los Diputados que se quiten las “condecoraciones a dictadores y a condenados por delitos antidemocráticos”. Entre los dictadores menciona al argentino Jorge Rafael Videla, al guineano Teodoro Obiang Nguema y a Conrado Álvarez Armelino general uruguayo.

En el escrito dirigido al gobierno, IU le insta a que “proceda a la revisión y retirada de las condecoraciones y distinciones otorgadas a miembros de regímenes totalitarios y a personas que hayan sido condenadas por delitos de lesa humanidad o actos delictivos que resulten manifiestamente incompatibles con los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales“.

Esa “acción parlamentaria” estaría bien de no tener unos antecedentes que les voy a relatar.

El 21 de julio del pasado año, el opositor MLGEIIIR (Movimiento para la Liberación de Guinea Ecuatorial III República) solicitó al Congreso de los Diputados que “retire o desposea de las condecoraciones, Collar de la Orden de Isabel la Católica, Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y la Gran Cruz de la Orden del Merito Civil, otorgadas a la cúpula golpista del 3 de agosto de 1979 en Guinea Ecuatorial, que instauró el régimen dictatorial de Teodoro Obiang Nguema”.

El escrito, dirigido a la Presidenta del Congreso de los Diputados de España, Meritxell Batet Lamaña, iba con copia a todos los grupos parlamentarios, pero hasta ahora los denunciantes no han recibido ni tan siquiera el preceptivo acuse de recibo. Lamentable.

Los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, asistieron a una cena de gala que les ofrecieron el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang y su esposa Constancia Mangue en el palacio del Consejo Militar Supremo, tras intercambiar condecoraciones, el Collar de Isabel la Católica y la Orden de la Independencia (13 de diciembre de1979)).

Los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, asistieron a una cena de gala que les ofrecieron el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang y su esposa Constancia Mangue en el palacio del Consejo Militar Supremo, tras intercambiar condecoraciones, el Collar de Isabel la Católica y la Orden de la Independencia (13 de diciembre de1979)).

Un dato importante, en ese escrito se aporta, entre otros argumentos para pedir esa desposesión o retirada del Collar de la Orden de Isabel la Católica, “que tras el golpe estado del 3 de agosto de 1979, que derrocaba al gobierno constitucional de Guinea Ecuatorial, elegido en 1968 tras un proceso también manipulado, dada la circunstancia de que las organizó la dictadura, el 12 de diciembre de 1979”,  el Gobierno de España “premiaba a los orquestadores de dicho golpe de estado por los servicios prestados”.

El MLGEIIIR considera en ese escrito que es “vergonzosa” la concesión de esas condecoraciones ya que el dictador guineano ha “mostrado nulo respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas, quien ha cometido delitos de lesa humanidad ordenando torturas, detenciones ilegales, secuestros, asesinatos, quien ha mostrado a su vez su desprecio al Estado Español acusándolo públicamente de todo, no es merecedor  de tan alta distinción, tampoco lo son toda su camarilla golpista al legitimar una de las dictaduras más crueles de la actualidad”.

Por si la dejación de funciones –no encuentro otra definición a ese proceder- del Congreso de los Diputados, no quedara evidenciada, el MLGEIIIR envió otro escrito días más tarde a esa misma institución. Lo hizo, concretamente, el 27 de julio de 2020, solicitando la  aplicación de sanciones a personas involucradas en violación de los Derechos Humanos, corrupción, degradación del Estado de Derecho y un largo etcétera. En el escrito aparecían 53 personas, familiares directos del dictador Teodoro Obiang Nguema, así como dirigentes políticos y amigos suyos.

En esta ocasión, tampoco el MLGEIIIR tuvo contestación. Lamentable y vergonzoso.

Es inequívoco que el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, en el que está IU, sabe de esos escritos desde hace casi un año –fecha de entrega-, y no ha hecho absolutamente nada, ni en el Consejo de Ministros ni en el Congreso de los Diputados, ni tan siquiera haciendo -algo tan habitual en ellos-  declaraciones a los medios de comunicación.

Menos vender que se hace y hacer de verdad.

Nicolas Maquiavelo nos dejó una de sus  frases lapidarios: “El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo”. En el caso de Alberto Garzón, que no es príncipe, pero sí ministro, diputado y coordinador general de IU, el pueblo (sus votantes) le está abandonando, lenta pero inexorablemente.





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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