Donald Trump

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (11/12/2025)
Diversos conflictos bélicos en los que Estados Unidos se metió de hoz  y coz, Irak y Afganistán por ejemplo, han sido una muestra de la política de seguidismo de ciertos países europeos, entre ellos, cómo no, España. De momento, el escenario más próximo que se conoce de ese entreguismo, es la guerra que mantienen Rusia y Ucrania, que ha cambiado totalmente las relaciones políticas, comerciales, sociales  y culturales de la UE con Rusia y otros países. La UE, por ejemplo, ha dejado de tener petróleo y gas a un precio módico y ahora se ve obligada por su sometimiento a las políticas dictadas por Estados Unidos, a comprar ese petróleo y gas a un precio más alto. El nuevo vendedor es, no lo duden, Estados Unidos. Encima nos obliga a invertir en “defensa” –compra de armamento- un 5% del PIB a cada país. Y, ¿a quién le compramos ese armamento?, pues también a Estados Unidos.

La pérdida de soberanía de Europa es desde hace muchos años más que evidente. El inicio de esa pérdida de soberanía, de entreguismo y sumisión, comenzó al final de la I Guerra Mundial, y se hizo escandalosamente visible en la II Gran Guerra. Desde entonces ese proceso de sumisión, pleitesía y control no ha cesado.

Un simple recorrido por la reciente historia de Europa así nos lo muestra.

Un hecho de esta nueva política ha sido la decisión del Imperator Absolutus, Donald Trump, de imponer nuevas  directrices (económicobelicistas), en el suministro de armas estadounidenses a Zelenski, que la Unión Europea tendrá que pagar.

La situación real es clara: Estados Unidos crea el conflicto, utiliza para ello a su títere ucraniano, y la inefable colaboración de Reino Unido, Francia, Polonia y Alemania, pero cuando ve que el conflicto le puede dejar más beneficios y menos riesgos, opta porque sea Europa la que ponga la pasta (dinero), los hombres y el territorio. Y ellos a mandar y beneficiarse.

Pero ese cambio brusco precisa un relato. El relato siempre es importante para hacer que todo sea más creíble. Por eso ahora la Administración Trump se dedica a lanzar improperios y diatribas contra Europa. Uno de ellos: que la civilización europea va a desaparecer.

Hasta ahora, y creo que durante muchísimos años –a no ser que algún hispano con antecedentes godos-, nos eche un capote, la influencia de Estados Unidos en Europa es de tal calibre que lo cubre todo. La imposición del idioma inglés es más que una moda. De seguir así, Cervantes será una simple anécdota en la historia de la literatura.

¡Qué listos son los chinos! El español es un idioma que está en pleno auge en ese país, se está introduciendo en la enseñanza y es, por supuesto, un medio indispensable para negociar con los países hispanohablantes, algo que desprecia el Imperio Anglosajón que, sorprendentemente, sigue llevando las riendas –nunca mejor dicho- de Europa y el mundo occidental.

El estilo de vida americano, se palpa en todo el orbe occidental: música, películas, comida basura, modelo sanitario…, en definitiva es el estilo de vida que el personaje de Superman que crearon el escritor estadounidense Jerry Siegel y el dibujante y diseñador canadiense, Joe Shuster.

Los creadores, aún sin proponérselo, dieron una tremenda inyección de moralina al pueblo estadounidense que ya de por sí iba más que subido.

El lema de Superman era defender la justicia, la verdad y el patriotismo. Pero con los años la editora del cómic decidió cambiar la filosofía que animaba al personaje: la protección de la sociedad en la que estaba empeñado el héroe. Sustituyeron la “defensa del estilo de vida americano”  por “un mañana mejor”.

Casa Blanca

No hay duda que la creación de Superman estuvo influenciada por la Doctrina Monroe y el Deestino Manifiesto, aunque el bebé nacido en el planeta Krypton, destacaba más por la defensa de la Justicia que por ser los amos del mundo aunque sea a cañonazos.

Y de eso, de cañonazos, ya tenemos bastante experiencia de la “labor” de los Estados Unidos en el mundo. Pocos son los países hispanoamericanos que se han librado de invasiones, atentados, bloqueos económicos y comerciales, embargos de todo tipo que van directamente dirigidos contra las poblaciones de las naciones así condenadas. Los dirigentes de esos países, sean o no dictadores, no sufren esas sanciones, las padecen los ciudadanos. Pero a la Administración USA –A TODAS- eso les importa un comino, un bledo.

En esa línea de ningunear aparecen las declaraciones del ex comandante general del Ejército de EE.UU en Europa, general Ben Hodges, afirmando que su país considera a Europa como “algo intrascendente”, “una Europa con potencial pero sin voluntad”.

Estas declaraciones las hizo el general estadounidense en el transcurso de una entrevista emitida en el programa matutino Europe Today, estrella de Euronews.

El general Hodges dijo textualmente que “Europa está despertando lentamente de que ya no puede contar con Washington como un socio justo”. Según el militar, “Estados Unidos realmente considera a Europa como algo intrascendente, salvo quizás para algunos fines comerciales”, y pronostica que sin voluntad política común y una coordinación real, sus capacidades estructurales pierden valor.

Detrás de estas declaraciones está el verdadero objetivo de EE.UU. que es tratar de desgastar a Rusia y para eso precisa la colaboración de la UE: Ben Hodges parte de la idea de que Rusia nunca cumple lo que firma, y que de aceptar un acuerdo en la guerra de Ucrania sería para el pueblo ucraniano un acuerdo desfavorable, simplemente, una derrota. Pero no hay que olvidar que eso es, precisamente, lo que propone el presidente Trump, un acuerdo en el que se incluya la cesión de territorio ucraniano a Moscú.

En consecuencia, tras esa previsible derrota ucraniana, podría haber “millones más de refugiados ucranianos encaminándose a Europa central y occidental”, lo que alteraría los “presupuestos sociales y de defensa de varios países europeos”. De eso no hay duda, sobre todo por lo que respecta a la exigencia de invertir el 5% del PIB en “defendernos de los ataques de Rusia”, concluye el general estadounidense.

Esa “invasión” de millones de ucranianos –muchos de ellos muy politizados- podía influir en la creación de nuevos partidos populistas o reforzar los ya existentes, afirma Hodges. A pesar de las calamidades que anuncia el general, cree que España al no estar en la primera línea de frontera con Ucrania podría liberarse de la llegada masiva de ucranianos.

El general Hodges desconoce que en España el número de ucranianos es según el observatorio OPI, a 30 de septiembre de 2025, es de 330.555 personas con permiso de residencia. El incremento de llegada de ucranianos a España hasta febrero de 2022 (inicio de la invasión rusa) fue muy notable. Tras el inicio del conflicto la población ucraniana en España ha podido triplicarse. Según datos del Ministerio de Interior de España, nuestro país ha concedido más de 200.000 “protecciones temporales” a ciudadanos ucranianos.

Para finalizar su relato -cargado de elevadas dosis de miedo y amenazas-, el militar alude a planes de contingencia de recepción de oleadas de migrantes: aumentar alojamientos temporales, centros de registro y personal sanitario/educativo especializados, centros de enseñanza para los niños y jóvenes, salarios de manutención, etc.

Por si esas advertencias no fueran suficientes, un documento sobre la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, presagia la desaparición de la civilización europea.

Hay signos evidentes de esa “desaparición”. Pero no se alarmen ustedes, la causa no es por la migración, que sin duda algo puede afectar. Hay otros factores, como la corrupción sistémca, la pleitesía y la pérdida de soberanía ante Estados Unidos y el capitalismo financiero. Dos ejemplos: el conflicto de Ucrania nos ha sido metido con embudo a los europeos como a los patos se les meten la comida para que su hígado aumente de peso y se transforme en foie gras.

El otro ejemplo es la cesión a Marruecos del Sáhara Occidental de forma unilateral (por Pedro Sánchez), territorio que no nos cansamos de repetir, está pendiente de descolonización y que, entre tanto, España sigue siendo la potencia administradoras de ese territorio. La pinza de EEEUU, Israel, Francia y Marruecos y la posterior adhesión de países europeos como Alemania, han pretendido dejar apuntalado -pero en falso-, un conflicto que marcará la política europea de futuro. Este nuevo escenario se puede transformar en un grave conflicto en el Magreb, zona en la que Argelia y Marruecos compiten por  su liderazgo. Y Occidente ha tomado parte por Marruecos, tratando de marginar a Argelia. ¡Error, tremendo error!

La Nueva Estrategia de Seguridad y la UE
El documento La nueva Estrategia de Seguridad de Estados Unidos, califica de débil y caduca a la Unión Europea, algo a lo que –digo yo- Estados Unidos ha contribuido sobremanera. A pesar de las críticas que en ese papiro de 33 páginas se vierten, se manifiesta que a pesar de todo Estados Unidos no piensa ni desea abandonar a Europa. Es más, Europa “es esencial para que Estados Unidos consiga un papel hegemónico en la economía del hemisferio occidental”, recoge el documento.

Por otro lado, es obvio que Estados Unidos elegirá a sus aliados en función de cómo evolucionen la política, la economía, la potencia militar de cada país y la geoestrategia.

Es llamativa la importancia que se ha dado en esta ocasión a la publicación de la Nueva Estrategia de Seguridad –documento que se publica a la llegada de cada presidente a la Casa Blanca-, quizás ha sido lo expeditó del texto de ahora, cuyo objetivo es finiquitar la “migración masiva”, el narcotráfico y la influencia de China en el comercio mundial, además de otros asuntillos.

En esta ocasión –la personalidad de Trump se impone-, quizás sea la primera vez, la redacción de ese texto ha tenido un cambio importante en lo que se refiere a la política exterior. Por primera vez se reprende a los líderes mundiales que no asumen los dictados de Estados Unidos.

Pero, ¿cuáles son los verdaderos objetivos de la Nueva Estrategia de Seguridad? Pues son varios, destacando los de Soberanía y Seguridad: dominio militar, liderazgo económico y tecnológico…, pero nos llama la atención el llamado Poder Blando (Soft Power), que se traduce en mantener una imagen positiva y orgullosa en el mundo, sin pedir disculpas por su pasado.

En cualquier caso, las críticas a Europa, ha colocado el debate en un plano más amplio. Fuentes de la UE, poco entusiastas con lo que se afirma en ese documento, estudian una propuesta colegiada, harto dificultoso, pues en el ADN de la UE eso no es una tradición. Cada uno a lo suyo; y así nos va.

Insisto en analizar las críticas a la UE que aparecen en ese documento. Resumidas son las siguientes: baja natalidad,, pérdida de identidad, erosión de la “confianza” en su civilización, etc. Asuntos nimios para Estados Unidos, pues lo que verdaderamente le preocupa, le interesa y afecta es que Europa asuma su propia defensa e invierta en armamento que tendrá que comprar a Estados Unidos, uno de los países que más investiga en esta cuestión, y al que la UE se ha comprometido a comprar todo tipo de tecnología armamentística.

Las excelentes relaciones comerciales de países europeos con China -entre ellos España, aunque no se refleje en el comercio-, es una postura que desagrada al presidente Trump. Y no lo oculta.

A Estados Unidos le preocupa también que la UE mantenga “regulaciones asfixiantes” y que no abra sus mercados a Estados Unidos. O sea, que les compremos productos agrícolas que no cumplen la normativa europea y que les permitamos acceden a todo tipo de licitaciones administrativas e institucionales.

Asimismo, menciona que las instituciones supranacionales -en particular la UE y otros organismos transnacionales- pueden socavar “la libertad política y la soberanía” de los estados miembros, pero no comenta como la Administración Trump sanciona a miembros de la Corte Penal Internacional por las condenas emitidas contra el Primer Ministro y el Ministro de Defensa de Israel por los crímenes contra la humanidad en Gaza. Las sanciones impuestas a miembros de la CPI por Estados Unidos pueden incluir el bloqueo del acceso financiero a propiedades o activos en Estados Unidos, así como la prohibición de viajar. Según la ONU el proceder de Estados Unidos, amenaza la Justicia Universal.

Económicamente, la estrategia estadounidense insiste en que la UE debe abrir sus mercados a bienes, servicios y empresas estadounidenses, y sugiere que prácticas regulatorias de la UE -como regulación ambiental, laboral o tecnológica- pueden ser vistas como hostiles o restrictivas para los intereses de Estados Unidos.

En otras palabras: la estrategia ya no considera a Europa simplemente como un aliado tradicional, estable y confiable, sino como un espacio con grandes “deficiencias” estructurales que EE.UU. ve como riesgos para sus intereses.

En fin, más de lo mismo, pero ahora lo hacen público.

 

 

 


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